Las verduras son consideradas como un
alimento muy saludable, ya que presentan vitaminas, fibras, minerales y otros
nutrientes que sirven como antioxidantes o que ayudan a prevenir diversas
enfermedades, mientras que su contenido calórico y de grasa es muy bajo.
Vegetales que crecen debajo y encima de la tierra
Las verduras constituyen la parte de las plantas que se puede
comer, ya sea cruda o cocida; fresca, congeladas, enlatadas, deshidratadas o
como jugo. Se pueden dividir en dos grupos principales: las que crecen debajo y
las que crecen encima de la tierra.
En el
primer grupo se encuentran las raíces y tubérculos de plantas como la
zanahoria, la cebolla, el nabo, las patatas, las alcachofas, el rábano, el ajo,
la patata dulce, entre otras.
Cuando observamos encima de la tierra encontramos hojas
como la espinaca, la col o la lechuga; flores como el brócoli, la coliflor o las alcachofas; tallos como
el apio, los espárragos o el hinojo; vainas tales como los guisantes, las habas
y el maíz; verduras de
fruto, por ejemplo la berenjena, el pimiento, el chile o el tomate; frutos en
baya como el pepino, el calabacín y la calabaza; y hongos como los champiñones y las setas.
La higiene antes de su elaboración es esencial
La higiene previa a la preparación de las verduras es esencial para que éstas conserven sus nutrientes y presenten un aspecto apetitoso.
Las verduras han tenido siempre un periodo de conservación de varios días en un medio refrigerado (a una temperatura de 8 °C), el tiempo depende principalmente del tipo de verdura (máximo una semana). Hay que ser consciente de que las verduras y las frutas maduras son muy susceptibles de recibir invasión de microorganismos tóxicos. Durante el almacenaje en este medio se deben poner las verduras en bolsas agujereadas o con láminas de aluminio y evitar que el envase sea hermético.
La higiene antes de su elaboración es esencial
La higiene previa a la preparación de las verduras es esencial para que éstas conserven sus nutrientes y presenten un aspecto apetitoso.
Muchas de las verduras que entran en el hogar traen
consigo tierra, suciedad o parásitos que deben eliminarse con desinfectantes
caseros. Todas las verduras, por tanto, requieren un proceso previo al cocinado
que asegurará la conservación de todos sus nutrientes y permitirá que éstas
presenten un aspecto lo más apetitoso posible.
Este proceso de pre-elaboración dejará a las verduras
listas para aplicar la técnica de cocinado adecuado dependiendo del tipo que
sean. Estas operaciones previas consisten normalmente en la limpieza, el pelado
y el troceado (aunque también depende de la verdura).
Procesos
de pre-elaboración según la verdura
Hortalizas
de hojas: Lo primero que debe hacerse con este tipo de verduras es
quitar las partes deterioradas. Posteriormente se comprobará que no tengan
bichos o pulgones y, para ello, se irá quitando hoja por hoja, las cuales se
irán introduciendo en un recipiente con agua fría y, si se desea, con unas
gotitas de lejía. Una vez que estén bien lavadas, se procede a escurrirlas pero
sin apretarlas. Finalmente, se trocean según cómo se vayan a utilizar.
Coles: Se
comienza por quitarles el tronco y las hojas externas. Si se observa que las
hojas tienen bichos se desecharán, puesto que es muy difícil quitarlos. Una vez
lavadas, se cortan por la mitad, se trocean y se lavan con abundante agua. En
el caso de la lombarda, se trocea en tiras muy finas.
Raíces
y tubérculos: La pre-elaboración de este tipo de verduras
consiste, en primer lugar, en un pelado y, si es necesario, se lavan y una vez
limpias, se procede a su corte adecuado.
Semillas
y vainas: En el caso de las vainas, en primer lugar se les extraen
las puntas y, en algunos casos, los hilos de los bordes, para después
trocearlas y lavarlas en abundante agua fría. En el caso de las habas, se
elimina el pellejo que las recubre para así desangrarlas grano a grano.
Frutos: La
pre-elaboración de este tipo de hortalizas depende del fruto. En el caso de las
berenjenas y de los calabacines, se procede de dos formas distintas. La primera
consiste en pelarlos, lavarlos y después trocearlos. En la segunda se procede
de forma inversa. Se llevará a cabo una u otra pre-elaboración dependiendo del
tipo de preparado que tengamos previsto llevar a cabo. En el caso de los
pimientos y los tomates ocurre lo mismo. Hay casos en los que primero se lava y
después se trocea o casos en los que primero se quitan las semillas y se
trocean para después lavarlas.
Tallos: Su
pre-elaboración fundamental consiste en quitar los hilos o quitar todo el tallo
con hilos que los recubren.
Precauciones
para la conservación de las verduras
Las verduras han tenido siempre un periodo de conservación de varios días en un medio refrigerado (a una temperatura de 8 °C), el tiempo depende principalmente del tipo de verdura (máximo una semana). Hay que ser consciente de que las verduras y las frutas maduras son muy susceptibles de recibir invasión de microorganismos tóxicos. Durante el almacenaje en este medio se deben poner las verduras en bolsas agujereadas o con láminas de aluminio y evitar que el envase sea hermético.
